jueves, 25 de febrero de 2016

Potaje de Vigilia



Foto: micasasostenible

¡En cuaresma, por tradición, consuma bacalao! leí en un rotulo de un establecimiento de una ciudad de la costa cantábrica. Y pensé: qué manera tan simpática de vender el producto y que fácil para vivir la cuaresma. Tradición, porque era un pescado económico, fácil de conservar en aquellos tiempos en los que no existían los modernos refrigeradores. Un producto en conserva, que lo tenían todo el año en casa y tiraban de él especialmente el miércoles de ceniza y los viernes de cuaresma.      

Las tiendas especialistas  conocen el producto y exigen y cuidan la calidad de éste. También se vende incluso desalado. Es una técnica que bordan y es muy cómodo. ¡Te lo aconsejo! Si lo compras en conserva, retira la sal que cubre el bacalao, para ello, pon en remojo el día anterior 3 cuartas partes de agua por una de pescado  y cambia el agua cada 8 horas.
Ingredientes:
300 gr. de garbanzos 
500 gr. de espinacas frescas o congeladas.
400 gr. de bacalao salado o desalado
2 cebollas
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
1 huevo duro
1 chorro de aceite de oliva
Sal
Pimentón

Así de fácil:

Ocho horas antes, poner los garbanzos a remojo, previamente lavados, en abundante agua tibia y sal. (el agua de haber estado en remojo la utilizaremos para el cocinado)
Llenar la olla con los garbanzos y la misma agua del remojo estando bien cubierta. 
Ponerlos a cocer con el aceite, laurel, y 1 cebolla. 
Mientras se están cociendo a fuego lento y mediano. Sofreír  en una cazuela, la otra cebolla picada y los dientes de ajos.
Añadir el pimentón con cuidado que no se queme éste. 
Incorporar el bacalao desmenuzado y sin espinas al refrito.
Más tardes añadir las espinacas troceadas.
Le damos un nuevo hervor para que esté todo bien trabado. 
Lo servimos en una cazuela decorado con huevo duro.


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